25.1.09

Los vecinos de arriba

Imagen bajada de internet


Fue realmente complicado aparcar el camión de la mudanza frente a la casa donde vivo. La calle era estrecha y cortaba el paso a cualquier vehículo que intentara pasar, por lo que mis nuevos vecinos solicitaron permiso por escrito a la Policía Local para cortar la calle.

La descarga de sus muebles y de sus enseres no aportó nada extraño o fuera de lugar. La cama, muebles varios, sillones y los electrodomésticos, junto a cajas de cartón perfectamente embaladas formaban el ajuar de esta nueva pareja que, recién casados, venían a vivir justo en el piso de arriba.

Llevaba ese piso cerrado varios años, tras la muerte de su última inquilina, una señora mayor que vivía sola y que, al decir de otros vecinos, se dejaba ver poco y cuando lo hacía era para pedir socorro. Recuerda mi madre que una vez salió al rellano de la escalera totalmente desnuda gritando que en su baño había un fantasma, que había entrado cuando ella estaba aseándose y que le había susurrado al oído “morirás colgada”, hasta que ella, presa del pánico, abandonó la casa en semejante estado de desnudez.

Mis vecinos nuevos supongo que no conocían historia alguna sobre la antigua habitante de su nueva casa, nadie les dijo. Se encargaron durante dos meses en hacer las obras que consideraron oportunas para reformar el piso a su gusto, y durante dichas obras –en las que tiraron paredes y alicatados y reestructuraron a fondo la distribución original- pasaron por la casa tres cuadrillas diferentes de peones y albañiles. Fue comentado, aunque no comprendido en la escalera, ese hecho, aunque siempre se achacó el cambio de trabajadores a la posible intransigencia de ella para con las terminaciones o a la falta de profesionalidad de los obreros, que produjeron su cese por tres veces seguidas.

Sea como fuere, por fin el piso quedó arreglado y mis vecinos se mudaron. Coincidí con ellos en el ascensor un par de veces, pero a pesar de que mi actitud era la de ofrecer conversación y en cierta medida darles la bienvenida al vecindario, la suya era parca en palabras y seria, por lo que no consideré oportuno iniciar más ningún intento de acercamiento ascensoril.

Contaba mi madre que a la vieja inquilina del piso de arriba se la llevaron un día con la cabeza perdida. Ella, que la había conocido huraña, pero cuerda, recordaba los temores de la anciana, que un día le hizo partícipe cuando bajó a recoger una pieza de ropa que cayó a nuestro tendedero. “En mi casa hay gente rara…. No me dejan dormir por la noche….les encanta acosarme en el baño…”. Mi madre siempre pensó que eran cosas de vieja, y nunca le dio importancia. Solo aquél día en que se la llevaron dando gritos pensó mi madre que sí, que algo pasaba en esa casa. Subió, al oir el alboroto, y a través de la puerta abierta pudo ver, de la lámpara del salón, cómo colgaba una cuerda, aún balanceándose en aquél momento. Sintió miedo y frío y comprobó cómo se cerraba la puerta sola que los sanitarios habían dejado abierta en la tarea de trasladar a la pobre mujer.

Hoy, en casa de mis vecinos, cada noche, se oyen ruidos y correr de muebles absolutamente impropios de una casa instalada. Mi madre y yo lo oímos cada noche, cada rato, hasta las doce de la noche aproximadamente. Es como un mover de sillas de un lado a otro, pasos marcados y fuertes, portazos y movimiento de ventanas abriéndose y cerrándose, pero ni una voz, ni una palabra. Mi madre vió ayer a los vecinos, que subían a su casa en el ascensor. Me dice que parecían mucho más viejos que cuando llegaron, hace unos meses, que ella iba con la cabeza agachada y triste y que él llevaba una bolsa en la mano de la que asomaba un cabo de cuerda.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo que es cierto, que vas a escribir mas sobre "gente de allá", el final lo has terminado ¿con prisa?, el relato es buenisimo. realmente te estás superando, espero que seas consciente, habrá que darse mas prisa para el nobel.
Raquel.

Laureta dijo...

Ui... había escrito un comentario, y se me borró... que raro... eso debe ser cosa de tu relato! :)))

Bueno, la verdad es que me ha encantado la historia, sobretodo cuando he leido que es un relato, y no una historia real, que por un momento había pensado!! :) Qué escalofrios, dios mio!!!

Me he alegrado mucho de encontrar tu huella en mi camino, espero seguir viéndola mucho por allí, y también me ha gustado tu relato! Genial!! :)

Gracias por tus palabras, me alegro mucho que te gustase mi blog y que sigas pasando siempre que quieras!! Será un placer compartir mi viaje contigo!

Un beso!!! :)))) Y hasta pronto!! :)

Enrique Parra  dijo...

Jo, que intrigante, me ha encantado, lo estaba viviendo como si fuera realmente la vida misma ¿habrá una segunda parte? Me he quedao con ganas de más...

Abrazos

fonsilleda dijo...

Inquietante relato. Atractivo, me encantan los misterios.
ESpero que no se te ocurra deshacerte de esa pareja, me gustaría saber cómo van superando los problemas o cómo les superan a ellos.
No los dejes, cuéntanos más.

mardelibertad dijo...

Enigmatico quizás?Me gusto
Saludos

Carlos Bentabol dijo...

ME RECUERDA A UNOS CORTOS QUE VEÍA DE ALFRED HITCHOCK, HACE MUCHOS AÑOS EN TV, ME TRANSPORTÓ A ESE SUSPENSE, Y A ESE TIEMPO, POR ELLO GRACIAS, ADEMAS... DE UNA BUENA PEQUEÑA HISTORIA...¿ GUIÓN PARA UN CORTO. ?